Estrategieas Financieras para Niños


¿Está Listo Su Adolescente para una Tarjeta de Crédito?

NO ENTREGE ESE TROZO DE PLÁSTICO SIN PRIMERO EVALUAR LA RESPONSIBILAD DE SU HIJO

Enseñar a los adolescentes a ahorrar y gastar responsablemente es un hecho. ¿Pero enseñarles a utilizar una tarjeta de crédito? Eso presenta un sinfín de desafíos nuevos con la potencial de deslices que pudieron tener efectos perjudiciales y duraderos.

De adolecente, Skylar, el hijo de Wanda Anglin, aprendió las consecuencias de utilizar mal una tarjeta de crédito. Cuando él cumplió 15 años en 2.008, Wanda le hizo usuario autorizado en su tarjeta de crédito. Durante ese año, ella controlaba sus gastos y pagaba sus necesidades – comida, gasolina, ropa – pero típicamente insistía en que Skylar le reembolsará por sus gastos discrecionales. Considerando su buen comportamiento con la tarjeta, Wanda pensó que Skylar, con solo 16 años, estaba listo para utilizar crédito sin ella echarle vistazos a su hijo. Por eso, ella co-firmó con él para que él pudiera obtener su propia tarjeta de crédito en 2.009.

Hasta ahora, Skylar ha hecho dos pagos atrasados con la tarjeta: el primero porque entregó el cheque el día que estaba pagadero (por lo general tarda de tres a cinco días para compensar los cheques); el segundo porque el fijó la fecha equivocada para que fuera entregado el cheque. Skylar dice que no sabía cuánto cobraba en cuotas el banco para pagos atrasados, y tampoco era consciente de que se aplicaba interés.

Afortunadamente, el banco consintió no aplicar a las dos cuotas por pagos atrasados. “Yo sabía que cometería errores y aprendería lo costoso que pueden ser las cuotas. Pero si se fuera a la universidad sin esta experiencia, creo que cometería errores más grandes,” dice Wanda, la dueña de una compañía de márketing por Internet en Katy, Texas.

Padres similares a Wanda Anglin eligen hacer a sus adolescentes usuarios autorizados en su tarjeta de crédito o les ayudan a obtener su propia tarjeta de crédito. Sin embargo, determinar si un hijo esté preparado para llevar una tarjeta de crédito es una decisión con la cual se enfrenten a muchos padres.

Debido al Credit Card Accountability Responsibility and Disclosure (CARD) Act de 2.009, padres hacen un papel más substancial que lo hicieron en el pasado en determinar si un adolescente pueda obtener su propia tarjeta de crédito. Antes del Acto CARD, un adolescente solo necesitaba tener 18 años para solicitar una tarjeta de crédito. Pero el acto requiere a cualquiera persona menor de los 21años o bien tener consignador o ingresos verificables que demuestren que tengan medios de reembolsar el crédito.

Con estos requisitos más estrictos en marcha, adolescentes interesados en utilizar crédito deben contar con sus padres. Antes de darles una tarjeta de crédito, sin embargo, padres pueden estimar la responsabilidad financiera de su hijo con ver cuán bien manejen una cuenta corriente, dice Gail Cunninghan, vicepresidente de la afiliación y relaciones públicos de National Foundation de Credit Counseling. Muchos bancos ofrecen cuentas corrientes para solicitantes tan joven como 13 años, y vienen con instrumentos de supervisión para los padres. Cunningham sugiere que los padres obtengan una tarjeta ATM con la cuenta corriente, así el joven pueda aprender retirar dinero y comprender el riesgo de usurpación de identidad porque él o ella tiene que ser cauteloso no perder la tarjeta.

Si la cuenta corriente se usa responsablemente, padres pueden tener conversaciones sobre tarjetas de crédito. John Ulzheimer, presidente de educación para consumidores con SmartCredit.com, dice que la primera lección debe ser definir lo que significa crédito. “Explíqueles que en realidad no tengan dinero en el bolsillo,“ él dice. “Es extensión de crédito por un tercero que ha extendido el crédito al propósito de hacer dinero.”

Sin embargo, Ulzheimer dice que los padres deban tener cuidado de no demonizar las tarjetas de crédito en el proceso, “Sea claro que cuando se use correctamente, son instrumentos beneficiales, pero cuando se use de manera impropia las consecuencias puedan ser severas,” dice él.

Un motivo en común porque los padres ayudan a su hijo con la tarjeta de crédito es para que el hijo pueda empezar a establecer una historial de buen crédito. Hasta ahora, Zachary, el hijo de Janice Christensen, ha hecho eso, utilizar la tarjeta de crédito que su madre se le hizo consignadora sin tropiezos. Janice, una directora de medias sociales y eventos en Chicago, le explico a su hijo las implicaciones de faltar un pago o no pagar el saldo mensual al completo. Ella repasa los estados de cuenta con él, poniéndole atención que dice cuanto tiempo tardará en pagar el saldo completo de su cuenta si solo hiciera el pago mínimo cada mes.

Janice dice que solo ha visto una desventaja leve. “Él tiene vergüenza que tenga tarjeta porque los otros chicos no entienden tarjetas de crédito,” ella dice. “Algunos de sus amigos suponen que él sea consentido y con derecho al dinero de sus padres. Piensan que cuando los vean que él puede simplemente gasta lo que quiera.”

A pesar de historias de éxito como la de Zachery, hay adolescentes que no estén preparados para tener su propia tarjeta de crédito. Rebeca Castro, directora de South Florida por Apprisen, una agencia sin fines de lucro para la orientación de crédito, dice que ella ve a muchos jóvenes que vengan para ayudar que estén profundamente en deuda de tarjeta de crédito. Por lo tanto, ella piensa que los padres deban añadir al adolescente como usuario autorizado antes de que sea consignador para tarjeta de crédito. “Esperaría que el padre les quitaría como usuario autorizado si utilicen el crédito de modo irresponsable,” ella dice, añadiendo que es más difícil cerrar una cuenta con consignador porque por igual el padre y el hijo sean conjuntamente responsables para reembolsar la deuda. Ulzheimer y Cunningham también dicen que autorizar es mejor opción que ser consignador.

Cunningham dice que padres deben considerar que los anos de adolescencia de su hijo sean el momento oportuno de enseñarles cómo utilizar el crédito responsablemente – antes de enterar en el mercado laboral o marcharse a la universidad y se bombardeen con ofertas de tarjetas de crédito. Investigaciones recientes confirman la preocupación de Cunningham. Según una encuesta realizada por cinco universidades y publicada in abril, aproximadamente 70 por ciento de estudiantes universitarios tengan tarjeta de crédito, y más de 90 por ciento de ellos llevan saldo de un mes al otro.

Según Cunningham, el momento ideal para ensenarles a los hijos a usar tarjetas de crédito sea cuando todavía estén bajos el techo de sus padres, porque los padres estén en la posición de sacarles a sus hijos de apuros si se encuentren una situación de malo crédito. Ella avisa: “El mundo o el acreedor no va a ser tan compasivo como los padres.”